Algunos maestros del saber y espiritistas han nombrado a Thurifuge como el más poderoso de los Maeljin, y ciertamente sus Llagas están saturadas con terror y conflicto entre espíritus infectados que frecuentemente salen en tropel hacia la Sombra circundante. El Maeljin se alimenta de la resonancia espiritual de cada acto de violencia que ha ocurrido desde el amanecer de los tiempos, y muchos Ithaeur con un retorcido interés en el Maeljin han dicho que el Maeljin se mantiene en la cúspide de convertirse en un Celestino. Aparece en visiones y pesadillas como un varón humano atractivo que continuamente ríe mientras llora sangre. Su lengua negra azota y lame cada traza roja mientras se deslizan por su rostro. Se dice que cada lágrima es vertida por el disfrute de otra víctima de la violencia.
Para los Perros de la Violencia el mero acto de infligir dolor y sufrimiento es sagrado. En lugar de herir a sus enemigos en la acalorada rabia de la auténtica ira, los Perros de Thurifuge cometen sus pecados a sangre fría, y con obsesiva y sicótica premeditación. Casi todos los Perros de la Violencia son sádicos hasta algún punto. Los auténticos devotos son aquellos que se exaltan emocionalmente en la violencia. Pueden disfrutar el subidón de infligir dolor o muerte a otros por su propio valor, o pueden obtener placer de exigir una brutal venganza sobre aquellos que “lo merecen”. Algunas de las más grandes conquistas de Thurifuge son hombres lobo que disfrutaban con la violencia y decían que era en el nombre de la justicia.
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Autor: Izuriel
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Descargar Thurifuge, Arquitecto de la Violencia
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